Albeiro Paredes, el administrador del cuadrilátero

Albeiro Paredes, el administrador del cuadrilátero

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El último de mis entrevistados de la Selección Colombia durante la estadía en el Hotel Girasol, en Barranquilla, no aparecía. Pedí a Eduar Marriaga que tuviera la gentileza de conducirme hacía su cuarto en el segundo piso de la edificación. Llegamos y tocamos la puerta, nadie abría. Lo hicimos otra vez, pero más fuerte, ahí estaba él, Albeiro Paredes, más dormido que despierto. “Por eso le decimos el osito dormilón”, exclamó Eduar. Pero su sueño era justificado con el frío producido por el aire acondicionado, que hacía olvidar la fuerte temperatura ambiente.

Le pedí la entrevista y movió su cabeza, en realidad no sabía si estaba acentuando o sólo era producto del sueño. Me senté a su lado y lo primero que me llamó la atención fue su juventud, me respondió que acababa de ser mayor de edad, posteriormente proseguí por sus comienzos en el boxeo.

“Mi papá es amante de este deporte, él me llevaba al polideportivo a ver boxeo profesional y me quedó gustando. En el 2008 algunos compañeros fueron campeones nacionales y me llamó la atención, además Mauricio Pastrana era campeón mundial, y yo quería ser como ellos”, señaló el sincelejano.

“La nueva sangre del boxeo” como se autoproclamó Paredes, cursa cuarto semestre de Administración de Empresas en la Universidad de Sucre, por lo que es un experto en la administración de los puños en el cuadrilátero. Para mantener un buen rendimiento en ambas canchas se debe esforzarse al doble. “Es un deporte que cuando a uno le gusta hace todo lo posible por estar en un punto alto y ser reconocido”. Entre puños y números, esa es la vida de Paredes, quien combina dos artes, que hasta hoy no tenían nada en común.

Colombia espera que el estilo “fajador como el de Manny Pacquiao”, de Albeiro Paredes prevalezca, para que el púgil dé alegrías internacionales al país, aunque haya sentenciado que si tuviera que decidir “escogería el estudio porque es un conocimiento que dura para toda la vida”.

Por: Jeffry Almarales Nieto / @JeffryAlmarales