Bajo estricta supervisión médica permanece Orucuta tras pelea con Rodríguez

Bajo estricta supervisión médica permanece Orucuta tras pelea con Rodríguez

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Crédito: HBO Boxing.

El boxeador mexicano Felipe Orucuta (36 victorias y 6 derrotas) conmociona al mundo del boxeo con una imagen que deja claro, entre muchas conclusiones, que el deporte de los puños no es un juego: El mexicano yace en el suelo, inconsciente, tras recibir la furia golpeadora de Jonathan Javier ‘Titan’ Rodríguez, su rival de turno.

Era la pelea estelar de una velada organizada en México. Estaba en disputa un título internacional y en cada esquina dos contextos completamente diferentes: En una esquina Orucuta, que venía de perder a manos del ‘Gallo’ Estrada, pelea en la que dio una presentación formidable. En la otra esquina, un Titán de 23 años que le hacía frente a la pelea más importante entre sus veintiún combates anteriores, de los cuales acumulaba un récord de 20 victorias (14 ganadas por la vía categórica) y una derrota.

En el transcurso, el combate fue emocionante. Con 33 años, Orucuta peleó con el coraje característico del pegador mexicano, entrando con fuerza y cubriéndose sin dejar entrar golpes. Rodríguez se apropió de una verdad irrefutable: Era una pelea que, de ganarla, lo proyectaría al plano internacional de forma inmediata. Entonces peleó con corazón, dándole velocidades sorprendentes a cada golpe y escuchando siempre el consejo de su esquina.

Los asaltos fueron largos y la gasolina iba agotándose. Orucuta dio muestras de cansancio más rápido que su rival. Desde el séptimo asalto comenzó a bajar la cabeza de forma peligrosa y por allí entró el castigo que, minutos después, encendería las alarmas. También bajó las manos en más de un momento, y Rodríguez aprovechó siempre para castigar sin piedad, buscando derribar a su veterano rival, pero no lo consiguió.

En el décimo asalto, el ‘titán’ salió a demostrar su valor. Golpeó arriba, abajo, abrió camino con un jab y luego siguió un recto veloz; combinó golpes entre zona superior e inferior, pero Orucuta amortiguaba sin dar ninguna muestra de dolor. Esa tónica prevaleció durante todo el asalto. Orucuta quería huir, pero de su ceja se desprendía un hilo de sangre que despertaba el olfato pegador de Rodríguez. Justo sobre los últimos treinta segundos de combate, Rodríguez lleva hasta la esquina a Orucuta. Allí le propinó un castigo que, a uno más débil, podría enviarlo hasta otra dimensión. El veterano soportó, resistió y, en un último momento de crisis miró al árbitro quien comprendió que había llegado el momento de detener la pelea.

Rodríguez se fue a celebrar con su equipo mientras que Orucuta deambuló en un camino infinito hasta llegar a la suya. Las piernas fueron desobedientes y, acto seguido, se derrumbó boca arriba en la lona. Entonces todos pensaron lo peor.

Su equipo ingresó al encordado y seguidamente el cuerpo médico de la velada apareció para brindarle los primeros auxilios a Orucuta. Cortaron los guantes, liberaron sus muñecas de la presión y se hizo lo que se tenía que hacer: Respiración boca a boca, presión en el pecho y la oración de las personas que miraban con sorpresa lo que podía ser una tragedia ante sus ojos.

La atención médica no se hizo esperar y, según informó Mauricio Sulaimán a través de Twitter, el boxeador se encuentra estable bajo estricta supervisión médica. A su vez, se le realizan exámenes de rigor con los que se busca garantizar su estabilidad y una próxima recuperación.

A través de las redes sociales se han divulgado muchos mensajes de apoyo en favor de Orucuta. Recientemente, Gilberto Mendoza escribió en su cuenta de Twitter: “Le envío mucha fuerza a Felipe Orucuta y a su familia. Espero todo salga bien y se recupere pronto. Toda la familia del boxeo está contigo”.

Por: Huber Bustamante Rebollo (@huberbust_)