No me sentí bien, me dolía la cabeza: Diego de la Hoya

No me sentí bien, me dolía la cabeza: Diego de la Hoya

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Crédito: Golden Boy Promotions.

El sábado dejó un contraste de sentimientos entre los seguidores del boxeo mexicano: de un lado, la celebración por la exitosa defensa de Rey Vargas. Por el otro, la primera caída como profesional de Diego de la Hoya.

El primo del excampeón, Óscar De la Hoya, enfrentó a Ronny Ríos en un combate pactado a 12 asaltos, luchando por el título súper gallo de la NABF. La caída se presentó en el sexto asalto y fue suficiente el castigo propinado por Ríos para quedarse con el cetro y con el inmaculado récord de un De la Hoya que marchaba invicto tras enfrentar a 21 rivales.

Terminada la presentación, Diego se mostró autocrítico. “Le dije al árbitro que no me sentía bien”, dijo Diego De la Hoya. “No sé qué fue. Me dolió la cabeza y no me sentía bien. Hice mi mejor campamento posible y no demostré eso en el ring. Tienes para aceptar las pérdidas de la misma forma en la que aceptas las ganancias”, concluyó.

Por otra parte, la euforia en las declaraciones de Ríos era incontenible. “Me siento muy bien. Es un sentimiento increíble”, dijo el nuevo campeón. “Especialmente ganando frente a mis amigos y familiares que vinieron a apoyarme. Quiero agradecerles desde el fondo de mi corazón. Hice esto por mí, pero les dedico esta victoria”.

Sobre su preparación, afirmó que trabajar en lo mental fue lo que marcó la diferencia. “Para ser honesto contigo, creo que muchos luchadores tienden a no enfocarse demasiado en el lado mental. Creo que esta vez, me sentí muy hambriento y mentalmente enfocado. Con otras peleas, creo que lo pensaría demasiado y lo dejaría. llegar a mi cabeza”, reconoció.

Por último, Ríos envió un mensaje de doble filo: de agradecimiento hacia sus preparadores, y de motivación para los boxeadores del mundo. “Estaba en un lugar oscuro y fue muy difícil regresar, pero gracias a mi equipo, especialmente a Héctor López, quien me empujó. Me enojó y hasta me irritaba. Pero hombre, me inspiró a volver y no para nadie más, sino para mí. Soy una prueba para los luchadores de todo el mundo: no importa cuántas veces pierdas, aún puedes regresar mientras creas en ti mismo”, concluyó.

Para Ronny Ríos queda la satisfacción de un trabajo llevado a cabo con madurez. Ahora el pugilista de 29 años abre una baraja de posibilidades para combates del futuro mientras que De la Hoya tendrá que aprender de los errores cometidos para volver con más fuerza.

Por: Redacción BDC