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De las pelotas a los guantes: Rosario y el entrenador que le cambió la vida

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Este sábado en el Liacouras Center de Philadelphia, el dominicano Jeison Rosario (19-1-1, 13 KOs) tiene su primera gran oportunidad de disputar título mundial, pues ante Julián Williams tendrá en juego tres campeonatos mundiales del peso superwélter: súper de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), Federación Internacional de Boxeo (FIB) y Organización Internacional de Boxeo (FIB).

Cuando se está en la cima, o más bien, a punto de llegar a ella, resulta ser imposible recordar las primeras épocas en las que se empezaba a forjar el camino, en esta ocasión la primera vez que se ajustó los guantes un niño, que hoy, más maduro, está a punto de convertirse en campeón del mundo.

Ese es el caso de Jeison Rosario, quien nació en una isla con hermosas costas donde los trabajadores del aeropuerto saludan a los turistas con una foto de Ron Barceló. Pero a solo unas pocas millas de los centros turísticos, ves a niños descalzos mendigando en las calles y pasan automóviles con parabrisas rotos que arrojan humo negro.

Mientras el campeón Williams está comprando bienes raíces en Filadelfia y habla de las dificultades que enfrentó en tiempo pasado, Rosario actualmente está viviendo la lucha. “Todavía soy pobre”, enfatizó.

Al crecer, Rosario incursionó en el béisbol y en los aros de baloncesto. Él recuerda el día que decidió quedarse con el boxeo. “Noqueé a dos muchachos en el mismo día”, recordó. Tenía 12 años.

Una de las personas que descubrió su talento en el boxeo es el curtido entrenador Vicente de la Cruz, quien lo conoce desde sus 11 años de edad, cuando precisamente Rosario no entrenaba el boxeo. En ese momento, practicaba con la pelota y el tablero haciendo cestas, y se encontraron por casualidad, producto del destino; y ahí, de la Cruz logró visualizar el futuro, hoy presente.

“Yo estaba practicando donde él jugaba baloncesto. Escuché que se destacaba en todos los deportes que practicaba era inteligente. Era pequeño y comenzó a crecer como espuma (…) Quiso practicarlo después de ver más niños. Vi el talento en él. Vi esto que está pasando ahora. Creí que íbamos a llegar a lo alto. Le vi ese don, esa gracia que Dios pone en cada ser humano”, destacó De la Cruz en conversación con Boxeo de Colombia.

Ahí, encontró a lo que se iba a dedicar: par de guantes y arriba del ring para pelear. Desde sus primeros entrenamientos, el entrenador vio “esas ganas” de llegar a ser un boxeador profesional, y para esto, Rosario estaba inspirado en Joan Guzmán, exboxeador dominicano. Sin embargo, Jeison “poco a poco fue creando su propio estilo”.

Aunque Rosario rápidamente se hizo un nombre en las filas de aficionados, solo pudo llegar lejos cuando se convirtió en profesional.

Originalmente llamado ‘Banana Power’, ahora es solo ‘Banana’. Es un apodo que significa ponerse en cuclillas en los Estados Unidos. Pero en su tierra natal, donde muchos no saben cuál será su próxima comida, es un alimento básico importante. A veces frito, a veces hervido, incluso puré, es parte de las tres comidas del día. Es su octanaje. Es el combustible de Rosario. Y como muchos en Santo Domingo dicen, los plátanos más dulces no son los amarillos perfectos, son los que tienen algunos golpes y moretones.

Previo a un momento tan importante en la carrera de ambos, Vicente recuerda que Rosario “era un niño muy inquieto” que siempre lo perseguía para estar al tanto del boxeo y vivir propiamente el entorno del deporte. “Quería estar donde yo estaba con los boxeadores. Era ese niño mimado que no se despegaba del padre. En un momento determinado, estuvo alojado en una villa, mi casa era como su hogar”, afirmó.

Los días fueron pasando, las oportunidades fueron llegando e incluso Rosario debió mudar su residencia de su natal República Dominicana hasta Estados Unidos (como hacen todos los dominicanos que quieren un futuro en el boxeo), pero eso no fue motivo para separarse de su primer entrenador, pese a que a su cuerpo técnico fueron llegando más integrantes.

Todo esto indica a que Rosario sabe lo que es pelear con público en contra. Sus siete combates en Estados Unidos desde 2017 así lo han enseñado. Por ello, ambos esperan aplicar de su propia medicina a Williams, quien destronó a Jarrett Hurd en una Fairfax delirante con el hoy ex campeón del mundo.

Incluso, Rosario es recordado porque en la ciudad de Minneapolis, en 2018, visitaba al entonces invicto Jamontay Clark a quien no solo le causó su primera derrota, sino que lo sacó del ring con un tremendo recto en el tercer asalto. Como si fuera poco, en el séptimo casi repite la gesta con un golpe al mentón.

Restan días para la contienda y desde el equipo de Rosario palpitan las emociones previas al momento final. Por esto, su entrenador Vicente de la Cruz tiene muy claro que esto de disputar tres cinturones mundiales al tiempo “es una oportunidad que no llega todos los días y hay que aprovecharla lo máximo”.

“Estamos confiados en que Jeison Rosario será el próximo campeón, no para darnos gloria. No queremos atropellar a nadie con arrogancia, solo queremos avanzar”, expresó.

De cara a la pelea, de la Cruz precisó que sin importar como venga Williams, “vamos a ser los ganadores”, pues Rosario “sabe boxear, tiene muchas cualidades y las unifica”. “Rosario tiene buena pegada, técnica y es bastante inteligente. Tiene suficiente pegada. Él es más de lo que dice su récord”, agregó.

Finalmente, si Rosario se corona campeón, de la Cruz asegura que “lo voy a ver como algo muy bueno, pero tan normal”. “Dios ha puesto la gracia en él. Han pasado muchos boxeadores por las manos de uno, y él pudo llegar”, sentenció.

Si esto sucede, un campeonato mundial volvería a Dominacana, lugar que tuvo un comienzo prometedor en el boxeo en 1927, pero tres años más tarde, con la dictadura de 30 años de Rafael Trujillo, todo decayó. En los puños de Rosario está el poder para poner al arte de los puños en lo más alto de todo el Caribe.

Por: Redacción BDC Internacional.