Rafael Pineda, el único colombiano que enfrentó a Whitaker

Rafael Pineda, el único colombiano que enfrentó a Whitaker

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A comienzos de 1990, el boxeo mundial atravesaba momentos mágicos con el esplendor en las carreras de boxeadores como Julio César Chávez, Mike Tyson, Evander Holyfield, Óscar De la Hoya y Pernell Whitaker.

En la ciudad de Barranquilla había un boxeador nacido en San Cristóbal, Bolívar. Ascendía a pasos configurados, ganando combates gracias a la que era su mayor habilidad: noquear. Se convirtió en campeón nacional tras vencer a Andrés Ramos. Para esos días, ‘Derby’ portaba un récord invicto de 12 victorias, ganando todas por la máxima vía. Así avanzó hasta que en 1989, el campeón mundial Mark Breland le puso freno al pegador nacional.

Esa noche se vio una de aquellas contradicciones que suma consigo el boxeo: ver al noqueador caer por nocaut. Sin embargo, el bolivarense (que para esos días tenía 23 años) resurgió en las cenizas de su pérdida y regresó a Barranquilla para reiniciar su proyecto boxístico.

Brindó cátedras de boxeo que terminaron todas de soberbios golpes de apaga y vámonos que aún resuenan en la memoria de los barranquilleros que iban a verlo lucir grande en el Coliseo Humberto Perea o en el Salón Jumbo del Country Club.

1991: Mayweather

En agosto de 1990, el ‘Derby’ fulmina a Kenny Brown en Barranquilla. Solo pasó algo más de un mes para un nuevo arribo sobre el cuadrilátero, pero esta vez en Miami, donde venció por la misma vía a Ed Pollard. Tomó un descanso de 365 días y regresó para vencer a Gerald Shelton y darle un mensaje: estoy preparado para una nueva oportunidad mundialista.

Había una vacante abierta para el título superligero de la Federación Internacional de Boxeo, y fueron convocados a pelear el ex campeón mundial Roger Mayweather (tío de Floyd Mayweather Jr) y el colombiano. Pelea pactada a doce asaltos en el Reno-Sparks Convention Center.

Fue un 7 de diciembre de 1991. La ciudad estaba encendida con la tradición celebración de las velitas y pegada al mismo tiempo al radio o al televisor para saber lo que pasaba en la reyerta.

Aquella noche, Pineda lució estratégico. Mayweather también sabía que era una oportunidad del destino para volver a reinar, pero el colombiano boxeó con inteligencia, caminando lento, sin dar muestras de inmadurez o dejar espacio para que entrara alguna mano poderosa.

Entonces, llegó en el noveno el momento esperado: Una izquierda que se bandea por los aires encuentra la zona lateral superior de la barbilla de Mayweather. En otras palabras, ‘le bajó el suiche’. Una mano que entró como preguntó resultó ser la respuesta para un colombiano que vio materializar su sueño aquella velada.

Llegó el título y con él, una larga celebración en la ciudad. Las oraciones puestas en las velitas habían hecho efecto.

1992: Coleman y Whitaker

Luego de la fiesta, Pineda volvió al gimnasio para preparar su primera defensa como rey orbital. Lo hizo enfrentando a un Clarence Coleman que llegaba con marca de 16 ganadas y 6 perdidas. El resultado fue sorprendente: al sonar la campana del séptimo asalto, prácticamente en el primer golpe, un volado de izquierda conecta en la oreja de un Coleman que cae sin doblar rodillas, solo derrumbándose de espaldas, como quien ve la muerte ante sus ojos.

Las cuerdas lo recibieron y el colombiano levantó sus brazos: nuevamente Pineda sería un titular de prensa.

Entonces apareció en la atmósfera el nombre de Pernell Whitaker. Él estuvo presente en la velada de México donde Pineda realizó su primera defensa. Ambos tuvieron el mismo tiempo de campamento y Pineda recientemente confesó a Boxeo de Colombia que la preparación no fue la mejor para aquel combate.

Whitaker había dado el salto en el peso. Había vencido antes a Azumah Nelson, Anthony Jones y el recordado boxeador español Poli Díaz en menos de dos años calendario estando en peso logero. Cabe recordar que Pineda era campeón entre los superligeros. No hubo un cambio notorio de su boxeo con el cambio de peso y tras dos combates de fogueo, se organizó todo para enfrentarlo al campeón colombiano.

Se organizó todo para ver a ambos pugilistas en Mirage Hotel & Casino de Las Vegas, Nevada el 18 de julio de aquel 1992. Llegó el momento de subir al cuadrilátero y no hay que buscar entre los errores del colombiano para entender la derrota: su rival fue completamente superior. Movimientos frescos, más golpes conectados, los mejores golpes de poder y una defensa que no dejó penetrar prácticamente nada.

En su frustración, Pineda propinó varios golpes ilegales a Whitaker, (de alguna forma tenía que defender su corona) pero el ahora convertido en leyenda supo lidiar correctamente con la adversidad. Esos golpes bajos le descontaron puntos en dos asaltos y al final las tarjetas marcaron 116-110 y 117-108 en dos oportunidades.

Además, cabe mencionar que el colombiano cayó a la lona en una oportunidad en el octavo, pero supo levantarse y seguir boxeando en una pelea que acabó con un corto reinado.

Por: Huber Bustamante Rebollo.