Siempre eterno, Jake LaMotta

Siempre eterno, Jake LaMotta

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La historia de Giacobbe LaMotta (1921), o Jake LaMotta, nombre por el cual era más reconocido, es única y nos ayuda a entender porqué es uno de los boxeadores legendarios en la historia del púgilismo.

Sus inicios en este deporte los tiene en un reformatorio, lugar al cual llegó luego de ser condenado por intento de robo en su adolescencia. En aquel sitio aprendió de forma autodidáctica lo básico del boxeo. Tiempo después, cuando ya tenía 19 años, se convirtió en profesional e inicio su periplo por todos los rings de los Estados Unidos donde impuso su ley como uno de los mejores peleadores del peso medio.

Aunque en varias oportunidades tuvo que ‘dejarse ganar’ varios cotejos ante rivales dudosos por orden expresa de la Cosa Nostra, uno de los grupos mafiosos más reconocidos en Norteamérica y que en los años 40’s dominaba el boxeo.

Eran tiempos donde historias como estas eran comunes, pero que en la piel de LaMotta ganaron un peso histórico importante, que logró su punto de climax con la aparición de ‘Sugar Ray’ Robinson, considerado como el mejor púgil de todos los tiempos.

‘Sugar’ era un afroamericano de gran contextura física y de gran talento con los guantes, era el rival perfecto para Jake y este no dudó en enfrentarse a él…En seis oportunidades, convirtiéndose en la rivalidad más famosa de esa época, por encima de los Pacquiao vs Márquez o Gatti vs Ward de nuestros días. Robinson-LaMotta eran combates emocionantes, intensos, únicos como nuestro amigo italoamericano.

Muchos recuerdan una de sus peleas más sangrientas: la masacre de San Valentín. Fue un 14 de febrero de 1951 en Chicago. LaMotta fue capaz de aguantar todo el castigo que ‘Sugar Ray’ le propinó durante el combate. Fue una verdadera paliza, pero Jake no cayó, Robinson no pudo noquearlo.

Esa noche terminó de consolidarse la leyenda, aunque él sentía que podía dar mucho más. En el ocaso de su carrera fue propietario de bares, intentó brillar como comediante, entró al mundo del cine donde realizó más de 15 películas, hasta se aventuró a hacer un libro de su vida con ayuda de dos periodistas de la época. ‘Ranging Bull’ -en español toro salvaje- fue el título del libro que llevaría a las páginas todo lo vivido por LaMotta, y que tiempo después terminaría llamando la atención de un tal Scorsese.

Martín Charles Scorsese, legendario director, guionista, productor y actor de cine, fijó su mente creativa en la historia de Giacobbe, que sin miramientos aceptó la propuesta del cineasta de llevar a la pantalla gigante su vida. El actor elegido para interpretarle fue Robert De Niro, quien fue sometido por parte del mismo boxeoador a un entrenamiento para que asumiera como natural su estilo de vida, además de algunas lecciones básicas sobre boxeo para que pudiera aparentar ser un profesional. El trabajo técnico y saber al pie de la letra el día a día de LaMotta, terminaron dándole a De Niro el Oscar al mejor actor.

La película y el libro eran los reconocimientos perfectos que la humanidad, a través de dos de las expresiones más famosas del arte, le podían dar a un hombre que vivió sus últimos años siendo reconocido por lo que hizo, recogiendo el cariño de aquellos que lograron verle sobre el ring o que vieron su historia en el cine.

Él es ahora un ser eterno, imposible de olvidar por los libros y películas. Él es uno ahora con cada uno de ellos, vivirá eternamente a través de ellos y solamente será llevado al olvido cuando la última copia sea vendida o reproducida.

Que en paz descanse el toro salvaje.

Por: Mauro Alfonso – @MauroMet94 – Foto: Sky Sports