Boxeo vs modelaje: las pasiones opuestas de Ryan García

Boxeo vs modelaje: las pasiones opuestas de Ryan García

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Ryan García es una figura en ascenso del boxeo, no solo por sus buenas actuaciones sobre el ring, sino también por su físico bien parecido que atrae a las mujeres a través de las redes sociales y que despierta la envidia en más de uno.

Si se dice en cuál de las dos facetas es más exitoso, la respuesta no está a simple vista, ni siquiera para el mismo Ryan, quien decidió experimentar en los dos campos.

Primero fue con el boxeo. Tras una buena carrera en el amateurismo, Ryan fue firmado por el manejador Roger Ruiz, quien lo vio luchar con 17 años en Los Ángeles, poniendo atención por recomendación del mismo peleador que acompañaba en esa ocasión.

“Me pidió que lo mirara, que tenía buen récord amateur y campeonatos nacionales. Yo la primera vez que lo vi pensé que estaba muy joven, parecía de 15 años. Me senté con él y con sus padres y me gustó el muchacho, y él estaba buscando un manejador”, comentó Ruiz, invitado especial a BDC Podcast, que se emite las noches de lunes a viernes a través de nuestro canal de Facebook.

Sin embargo, la prueba que Ruiz puso a Ryan no fue nada sencilla. Roger ya tenía varios boxeadores en el peso de García, por lo que le pidió al joven combatir con sus dos mejores gallos, con la promesa de que si los superaba en sparrings lo firmaría. Ryan no solo los doblegó, sino también que los noqueó.

“Es muy raro que haya nocaut en sparring, porque usamos guantes de 16 onzas, protectores y así es más difícil porque tienes extra protección. Noqueó a 17 hombres grandes de manera seguida en sparrings. Hubo veces que nos corrían del gimnasio porque Ryan era agresivo sobre el ring. Ryan tiene un poder de nocaut que yo nunca había visto”, señaló Ruiz.

Incluso, Ruiz reveló que consiguió que un joven Ryan hiciera sparring con el venezolano Jorge Linares, quien pasaba por un buen momento en su carrera. Hay que recordar que ambos boxeadores tenían un combate programado, pero la pandemia del COVID-19 cambió los planes.

“Nadie quería y buscaron a Jorge Linares. Yo le dije a Ryan, ‘no lo vayas a noquear’ (risas), porque Jorge era un peleador de alto nivel y estaba con Golden Boy, si lo lastimábamos era un problema. En ese tiempo Jorge Linares estaba mucho más fuerte y reconoció la rapidez de Ryan”, narró Ruiz.

Con el reto superado, García y Ruiz viajaron a México, puesto que Ryan aún no tenía la edad para pelear profesionalmente en Estados Unidos. Hizo un plan intensivo, que constó de cuatro peleas en aproximadamente un mes.

“En dos de esas peleas compartimos cartelera con Devin Haney (actual campeón ligero del CMB). Lo miramos mucho, porque pensábamos que había que seguirlo, porque iba a ser grande y en el futuro iba a enfrentar a Ryan”, comentó.

Después de esa experiencia, Ryan y Roger regresaron a Estados Unidos, y de inmediato el manejador se puso en contacto con promotoras locales, pero también con Top Rank, Golden Boy y Mayweather Promotions.

“Mayweather nos perseguía mucho. No solo a mí, sino a Ryan. Le llegaban y ofrecían dinero, pero teníamos que tener una mente de negocio, porque Ryan tenía mucho potencial. Yo tenía experiencia en redes sociales, y le dije que lo iba a hacer primero famoso fuera del ring. Él era muy activo en redes sociales y para mí era perfecto. Él y su hermano hacían muchos vídeos y las muchachas jóvenes se enamoraron de él. Yo les mandaba esos vídeos en los que Ryan mostraba su velocidad a las páginas de boxeo y todas la subieron y en dos días tenía más de cien mil vistas. Fue fácil, porque el muchacho se mira bien, es rapidísimo y es carismático, las muchachas lo quisieron (risas)”, contó.

Al ver lo viral que se volvían los vídeos de García en redes sociales, Ruiz propuso a Ryan incursionar en el campo del modelaje, teniendo tanto éxito que fueron la imagen de muchas tiendas y ocuparon portadas de las revistas más importantes de Estados Unidos.

Sin embargo, este éxito le cobró caro en el boxeo, puesto que muchos lo juzgaron como una cara bonita, famoso fuera del ring, pero incapaz dentro del mismo.

“Ya teníamos los títulos NABF de la AMB y el NABO de la OMB con 15 peleas ganadas y seguían criticándonos mucho. Decían que solo éramos Instagram y fue cuando le dije que cada vez íbamos a pelear con mejores, que el próximo siempre iba a estar un nivel más arriba”, recordó.

Fue entonces cuando Ryan salió de la batuta de su padre, quien era su entrenador, con rumbo a un nuevo campamento. Golden Boy ganó la puja por su firma y fue entonces cuando Ruiz pidió a Oscar de la Hoya que recomendara un entrenador adecuado para su pupilo.

“Oscar de la Hoya recomendó a Freddie Roach, pero yo quería acercarlo a ‘Canelo’. De la Hoya pensaba que a Ryan no le iban a poner tanta atención, porque se iba a hacer lo que ‘Canelo’ decía, que no era la mejor opción para él. Pero para nosotros era una buena oportunidad porque ‘Canelo’ es mexicanísimo y nosotros no éramos tan conocidos en México. Cuando lo llevamos donde el entrenador Eddy Reynoso, lo primero que le trabajó fue la defensa y Ryan comenzó a mirar mucho a ‘Canelo’ y hacer sus mismos movimientos”, expresó Ruiz.

El siguiente paso de Ryan será Luke Campbell, en una pelea por el título interino del peso ligero del CMB. Quien gane retará al campeón Devin Haney.

“Campbell es una muy buena persona. Yo le decía a Ryan que hiciera sparrings con Campbell porque tiene mucha técnica. Lo que yo noté es que no tenía poder. Nadie conoce el poder de Ryan, no lo han visto, porque Ryan ha dejado trabajar a sus oponentes, pero cuando salga alguien mejor, él va a subir su nivel”, señaló.

Por último, Ruiz aclaró que ya no es el manejador de García, pero que aún mantiene comunicación y funge como su asesor.

Pese a sus logros, García aún despierta desaprobación en gran parte del mundo del boxeo, quienes no miran más allá de su físico. Sin embargo, Ruiz advirtió que no se extrañen porque a lo largo de su carrera deportiva, si nada extraordinario ocurre, García intentará llegar hasta las 154 libras, consiguiendo títulos en todas las categorías que pise.

Por: Jeffry Almarales Nieto