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“Noquear a Khan fue lo mejor que me pasó en la vida”: Prescott

Crédito: Sky Sports

Cuando se menciona el nombre de Breidis Prescott es automática la relación que se hace con Amir Khan. Y es que el histórico nocaut que le propinó el colombiano al británico el 6 de septiembre de 2008 en apenas 54 segundos de la primera ronda marcó la carrera del latinoamericano y del inglés.

Casi por accidente llegó Prescott a dicha pelea, puesto que el rival inicial de Khan dimitió del duelo a última hora. Fue entonces cuando Eddie Hearn, promotor de Matchroom Boxing, le preguntó al entrenador de Khan, el cubano Jorge Rubio, por un boxeador competitivo pero que fuera una victoria segura para Amir, a lo que el estratega no dudó en responder con el nombre de Breidis.

Y es que el barranquillero era una presa apetecible, pues tenía un récord invicto de 19 peleas, con dos de esas victorias en el exterior: Panamá contra Aníbal Polanco y Estados Unidos ante Richar Abril.

“Yo cojo la pelea con Amir Khan, pero yo ni sabía quién era él”, recordó Prescott, invitado especial a BDC Podcast, que se emite las noches de lunes a viernes por nuestro canal de Facebook. “Yo en el momento pensé en los 20 mil dólares de la bolsa. Sumé, resté y dije que eso estaba bueno para comprarle una casita a mi madre. Cuando llegué a Inglaterra vi la magnitud de la pelea, Amir Khan era un ídolo. Tanto así que a mí me mandaron en clase ejecutiva a Inglaterra. A mí en el aeropuerto en Londres todo el mundo me pedía foto, y había posters por todos lados y eso que la pelea era en Manchester. Yo no sabía dónde estaba metido, me sorprendí. El día del pesaje el centro comercial se llenó, ya estaba allá, tenía que ir a la guerra, sin miedo porque me podía pegar. Yo dije que lo iba a noquear en el cuarto round. Fue mi primera pelea con tanta gente en contra y todos gritando ‘¡Khan, Khan!’. Eso asusta a cualquiera, yo estaba nervioso, miré para arriba y vi una banderita colombiana. Eso me emocionó. No miré más a las gradas y subí al ring. Cuando Khan salió ese estadio se quería caer, yo estaba en peligro (risas)”.

Sin embargo, el desenlace de la contienda fue inesperado. Algunos intercambios de izquierda marcaron el inicio de la pelea, hasta que Prescott sacó un gancho que estremeció a Khan, para luego mandarlo al suelo con dos cruzados más, en apenas 30 segundos. El inglés no dudó en ponerse de pie, sin siquiera tomarse los segundos para recuperarse. El colombiano cargó con todo, conectando dos nuevos golpes de poder que terminaron con Khan acostado en la lona, muy cerca de su esquina, que veía atónita la impresionante escena. El conteo del réferi llegó a diez y terminó la reyerta. La manchita colombiana en Manchester gritaba de júbilo.

“Cuando le pegué el cruzado vi que tambaleó y dije ‘no…’. Me le fui encima, porque yo antes era agresivo, eso lo fui perdiendo. Vi que se paró bastante mal, lo conecté y se dio la victoria”, manifestó.

Parecía el inicio de una nueva realidad en el boxeo colombiano. El peso wélter Breidis Prescott parecía encaminado hacia un título mundial. Sin embargo, todo fue diferente.

Después de Khan ganó en Estados Unidos al ecuatoriano Humberto Toledo, pero posteriormente perdió su invicto con el mexicano Miguel ‘Títere’ Vázquez. De ahí vinieron varias derrotas –polémicas la mayoría- con boxeadores de talla mundial como Kevin Mitchell, Mike Alvarado y Terence Crawford. Rastros de una carrera mal manejada.

“El nocaut con Khan fue lo mejor que me pasó en la vida, me abrió puertas, pero mi error fue escoger mal a los promotores. Se aprovecharon mucho de mí. Yo perdí mi invicto con el ‘Títere’ Vázquez, pero seguía entre los grandes, porque a todos les gustaba y querían verme pelear. Me ofrecieron peleas, por ejemplo, en Inglaterra, y fui de hembra. Peleé con la venda en los ojos, porque yo era guerrero, pero el boxeo no es de guerreros. Recuerdo que yo firmé con los ingleses tres peleas en Inglaterra si le ganaba a Amir Khan, yo pude hacer mi carrera allá, pero por mi necesidad se me abrieron las agallas. Me dejé endulzar por tantos miles para firmar con otros”, dijo.

La empresa Arena Boxing de Luis de Cuba se quedó con los servicios de Prescott, quien nunca tuvo una chance mundialista y vio desfallecer su carrera con decisiones polémicas y falta de apoyo.

“Me dijeron que cada pelea iba por mínimo 20 mil dólares, y que iba a tener un sueldo de 1.500 dólares. Ese sueldo solo lo recibí el primer mes y mis peleas casi siempre fueron por menos de 20 mil dólares. Solo me pagaron eso con Mitchell, Alvarado y Crawford. No vi el poder de una promotora grande en ese momento. Por ejemplo, a Mike Alvarado yo le partí la ceja, el labio, el pómulo y nunca detuvieron la pelea. Hubiera sido yo, me hubieran parado la pelea. Cuando yo caí, ni me dejaron respirar, me terminaron la pelea enseguida”, contó.

Pese a tantas desilusiones, Prescott asegura que aún es boxeador activo, incluso, reveló que la pandemia del COVID-19 le tumbó una pelea que tenía programada para abril. Su plan es realizar una o dos contiendas más antes de colgar los guantes de manera definitiva para posteriormente dedicarse a sus clases personalizadas de ejercicios funcionales y boxeo, actividad que desarrolla hace tres años en Valledupar.

Por: Jeffry Almarales Nieto

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