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Torres – Holt II: a 14 años del ‘Asalto de la Muerte’ en Las Vegas

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En el boxeo colombiano, el nombre de Ricardo ‘Mochuelo’ Torres dice mucho. El oriundo de Magangué, que supo poner a Colombia en la cima del boxeo, sobretodo en la categoría wélter jr. , es recordado por su explosividad, su determinación y su gran pegada, que le hizo ganar el título de la OMB en esta categoría y defenderlo en tres oportunidades.

Entre sus 35 peleas profesionales (récord 33-2 con 29 KO), uno de los nombres que más resalta es Kendall Holt. El estadounidense, que al igual que Torres también quería dejar su huella en el deporte de las narices chatas, protagonizó con el colombiano una recordado enfrentamiento que tuvo muchas emociones, polémicas y un suceso inesperado, que muchos catalogan como el ‘Asalto de la Muerte’.

Ese ‘Asalto de la Muerte’ se dio precisamente un día como hoy hace 14 años, cuando las vidas de Ricardo Torres y Kendall Holt se cruzaron por segunda vez para saldar una deuda pendiente adquirida en el primer combate, en el que Torres venció a Holt por KO técnico en el undécimo asalto de la pelea disputada en el Salón Jumbo del Country Club en Barranquilla.

Pero esta ocasión, las cosas serían muy distintas: si bien inició ‘Mochuelo’ demostrando por qué era el campeón reinante, una jugada desafortunada cambió el rumbo de la pelea y de la vida de ambos combatientes: Holt, desorientado por las caídas en el primer asalto, conectó un cabezazo a la mandíbula de Torres, quien lució desorientado; seguidamente, Holt aprovecha el ‘papayazo’ y lo golpea para que ‘Mochuelo’ cayera sin reacción a la lona.

Las caras de los asistentes al Plant Hollywood Resort and Casino de Las Vegas cambiaron de absoluta sorpresa a temor cuando el juez de esa pelea agitaba sus manos, pidiendo desesperadamente por ayuda. Sin saber bien qué había pasado, Holt se sintió dichoso porque logró obtener el título de la OMB del peso welter Jr., pero más importante: había logrado su venganza ante Torres, que en ese momento no sabía lo que pasaba.

Afortunadamente, la situación no pasó a mayores. Torres pudo recuperarse y darse cuenta que su cinturón fue arrebatado injustamente. Con evidencia probatoria, principalmente con una foto que logró tomar el lente de Marco Pérez en aquella pelea, el equipo del colombiano protestó y se pactó una nueva pelea, pero inexplicablemente Torres dijo “no” y renunció a su propia oportunidad de revancha.

Hoy, 14 años después de aquel suceso, cualquiera podría pensar que entre Torres y Holt hay algún tipo de resentimiento. Nada más alejado de la realidad: tanto el colombiano como el estadounidense se saludan efusivamente y reviven sus buenos momentos en el boxeo, recordando que existe la camaradería y la cordialidad de dos hombres que saben que lo que sucede en el ring, se queda en el ring.

Por: Víctor Amariz Castro | REDACCIÓN BDC

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