El enfrentamiento entre Deontay Wilder y Derek Chisora dejó mucho más que una simple victoria. Aunque el estadounidense se llevó el triunfo por decisión dividida, el combate estuvo rodeado de controversias que han generado fuertes reacciones.
Desde los primeros asaltos, el arbitraje fue protagonista. En uno de los momentos más discutidos de la pelea, el árbitro intervino cuando Chisora estaba en serios problemas, evitando lo que parecía una caída inminente. Más adelante, se le descontó un punto a Wilder en una acción que ha sido ampliamente cuestionada.
A esto se suma una caída que le contabilizaron a Wilder tras un golpe que aparentemente impactó en el hombro, así como otra situación en la que Chisora fue asistido para levantarse sin que hubiera sanción alguna. Incluso, durante un intercambio, miembros de la esquina de Chisora ingresaron al área de acción sin consecuencias por parte del árbitro o la comisión.
Pese a todo, Wilder logró imponerse en las tarjetas. Para muchos analistas, el combate debió cerrarse con una puntuación cercana al 113-111 a su favor. Sin embargo, una de las tarjetas fue otorgada a Chisora, lo que aumentó aún más la polémica alrededor del resultado.
Más allá de las decisiones, el combate también evidenció el desgaste de ambos peleadores. Tanto Wilder como Chisora mostraron señales claras del paso del tiempo: menor velocidad, poca energía y golpes más empujados que explosivos. Aun así, la paridad en sus condiciones hizo que la pelea resultara entretenida por momentos.
La victoria quedó en manos de Wilder, pero el debate sobre lo ocurrido en el ring apenas comienza.

